domingo, 16 de agosto de 2009

A veces paso de mí

A veces paso de mí,
De no tener la fuerza para buscarte
La fuerza para cometer una y mil locuras
Sin medir el desenfreno.

A veces paso de mí,
De mi moral, de mi manera de mirar las cosas,
de no poder decirte simplemente, y sin rodeos
¡Tus labios!; o la vida…

A veces simplemente ya paso de mí,
y no aguanto el calvario de tenerte lejos
mi mente no sabe que hacer,
que decir, en que pensar,
y es que desgarraría mil rosas
por la parte baja de su cuerpo
sólo para sentir el tormento
de sus espinas,
y con la suavidad de sus pétalos
y el torrente agrio de mi sangre
borrar los besos de mi boca,
esos que me queman,
esos que nunca me diste.

A veces estoy cansado
deprimido, solo,
y lo único que quiero es estar contigo,
al final qué más da el mundo ¿no?,
Junto a ti no importa el castigo.

Tú, tú, tú…
Mi incesante suspirar,
Mi dulce amargura,
La eterna confusión,
El grito silencioso de un alma que expira.

Siempre dicen que cuando
hay verdadero amor,
entonces el sendero de una lagrima
termina justo donde empieza
una tibia sonrisa.
No lo sé,
mis lágrimas ya no corren desesperadamente
y mi boca hace tiempo no sonríe
y eso que…..que…

Mi alma toca hoy una melodía
algo extraña, inclinada a la soledad,
mis manos no son mías,
son del dolor de mi espíritu
que sobre estas teclas blancas
como espuma, se desprenden de sí,
y se transforman en melodía
melodía de mi alma.

Y grito sin emitir sonido alguno
y no pienso en nada…
Escribo luego en un papel
que aun permanece en blanco
lo que no recuerdo,
lo que se ha olvidado.
La inspiración que se perdió
Por un momento
En mi cuarto, en mi vida…

A veces paso de mí,
y no puedo encontrar la salida,
¿Cómo escapo de un futuro condenado a ti,
si mi presente está aun más enredado
en el color de tus cabellos?
¿Cómo me refugio en un pasado
tan denso e inconsistente como la neblina?
Eres tú mi presente perpetuo,
no hay más razón en ello.

Mis palabras se desgastan poco a poco,
y mis manos pierden su vitalidad,
mis cuerdas vocales desafinan,
la melodía ya es molesta,
mis velas ya están en su libre deseo
de descansar en medio de una oscuridad
acogedora y aterradora
y no hay explicación.

Creo simplemente que
como cualquier otra noche
cerraras mis parpados cansados
con un beso frío, a lo lejos
que en mi mente calienta como hoguera
cada parte de mí corazón.
Amor mío,
Te embelleces cada vez que me repito
Que te amo…