El amor, ¿quién puede explicarlo?
¿Será solamente una idea preconcebida?
¿Una ilusión inherente a nuestro espacio?,
¿A nuestra inestable realidad?
Existirá aquella persona privilegiada
¿Qué podría asegurar sentir amor?,
¡¡Quién puede atestiguar sentir amor!!...
¿Sabría alguien el momento exacto en
que el amor comienza o
en que el amor acaba?
¿Estás condicionado amor?
Si es así dímelo…
¿Será por un sentido?,
¿Por un órgano que emite algún tipo de latido?
O ¿simplemente por un deseo
de llenar un vacío?
Cuéntame amor,
¿Hay alguien sobre este pedazo de materia viva
que testifique haberte dado o haberte recibido
por un momento ínfimo que sea en su vida?
Perdidos en el espacio y el tiempo
hemos pensado en recurrir
a un mundo desperfecto
para hipotétizar una respuesta
a esta cuestión que por un lado
le da vida a mis versos
y por otro acaba con mis sentimientos.
Cambiaría una y mil explicaciones
por el hecho de caer como un demente
en la creencia de que existes.
Por la posibilidad absoluta de llegar a
sentir algo parecido a ti,
que por siglos se pregona
de maneras indescriptibles.
Lo cierto es que toda relación
comienza con un capricho,
seguido de una ilusión,
que poco a poco cae en una cruda realidad
la que al final de los días vive
en el recuerdo borroso de momentos de fantasía.
Yo por el momento
No puedo explicar el amor;
Pero no niego que envidio
a aquellos que se arrogan poder hacerlo
Porque de esa manera se sienten vivos.
A pesar de que sabemos que es nuestro
Intentar querer explicar lo inexplicable,
ver sólo lo que estamos preparados para ver
y oir lo que a nosotros mismos nos llena el alma.
Yo no puedo explicar el amor,
Pero si tu crees poder hacerlo
No busque más explicaciones absurdas
Y vive de él con todas las fuerzas que te brinde el alma,
Con todas los latidos que deje tu corazón.
Vívelo con emoción
Con hidalguía, con coraje
Vive y disfruta del amor……
lunes, 22 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Confidencia

Cante el canario,
Desde la hinchazón de su pecho
El amor que te guardo
Representado en su dulce voz.
Extiendan las rosas
El perfume embriagante
De mis dichos escondidos
Para cautivarte con su olor.
Sean los frutos del bosque
Los que disimulando en su sabor
Exquisito me entreguen el
Misterio de tus sensaciones
Más profundas de placer.
Grille el grillo escandaloso
En la oscuridad de la noche
Y la claridad del día
Esa insignificante melodía
Que pasa casi desapercibida
Pero que representa el constante
Susurrar de mi boca
El amor que asumo en este escrito
que parece pequeñito
pero es grande en verdad
y complicidad
y delito.
martes, 23 de febrero de 2010
Señora mía
Míreme usted, oh señora mía.
Míreme usted, con esa mirada suya.
Con esa mirada suya penetrante…
Ría usted, oh señora mía.
Ría usted con la labia de mi boca.
Déjeme admirar el brillo de sus labios.
El brillo de sus labios delicados delineaditos,
Embriagadores a los ojos de los hombres.
Pierda usted la compostura, oh señora mía.
Pierda usted la compostura aunque sea un instante.
Aunque sea un instante y permítame deslizar
los pelos que cubren su indescriptible rostro.
Permítame deslizar esos cabellos y murmurarle lo que siento.
Deme del vino de sus pies, oh señora mía.
Deme del vino de sus pies, aquel que la agita.
Concédame beber de él hasta perder la memoria.
Concédame beber de él y chorrear mi cuello
Y aun así no parar hasta manchar mi camisa.
No sea tan mezquina, oh señora mía.
No sea tan mezquina pues el tiempo corre.
Pues el tiempo corre y nos vamos poniendo viejos.
¿Porqué se castiga en un luto innecesario?,
No nos perdamos de la experiencia de los años, oh señora mía.
No nos perdamos de la experiencia de los años mire que ya
Se nos fue la juventud.
Apoye su tristeza en mi alegría, oh señora mía.
Apoye su tristeza en mi alegría y en mis ganas de vivir.
Cédale a mis manos que la protejan.
Cédale a mi cuerpo que la arrulle en las noches frías.
Hágase usted deudora de mis besos, oh señora mía.
Hágase usted la única deudora de todos mis besos,
Esos besos míos rapiditos, esos interminables,
Esos besos míos apasionados, románticos, imaginativos,
Aquellos besos vergonzosos, delicados, prohibidos…
Descúbrase, oh señora mía.
Descúbrase adicta al sabor de mi piel,
Al olor de mi cuerpo, a mi manera de vivirla.
Fórjese en medio de mi pecho, oh señora mía.
Fórjese en mi pecho y apóyese en el latir agitado
De mi corazón.
Hábleme usted, oh señora mía.
Hábleme usted con esa vocecita suya.
Hable con esa vocecita y diga que me ama de una vez.
Diga que siempre me ha querido, oh señora mía.
Diga que siempre me ha querido así como yo a usted.
Míreme usted, con esa mirada suya.
Con esa mirada suya penetrante…
Ría usted, oh señora mía.
Ría usted con la labia de mi boca.
Déjeme admirar el brillo de sus labios.
El brillo de sus labios delicados delineaditos,
Embriagadores a los ojos de los hombres.
Pierda usted la compostura, oh señora mía.
Pierda usted la compostura aunque sea un instante.
Aunque sea un instante y permítame deslizar
los pelos que cubren su indescriptible rostro.
Permítame deslizar esos cabellos y murmurarle lo que siento.
Deme del vino de sus pies, oh señora mía.
Deme del vino de sus pies, aquel que la agita.
Concédame beber de él hasta perder la memoria.
Concédame beber de él y chorrear mi cuello
Y aun así no parar hasta manchar mi camisa.
No sea tan mezquina, oh señora mía.
No sea tan mezquina pues el tiempo corre.
Pues el tiempo corre y nos vamos poniendo viejos.
¿Porqué se castiga en un luto innecesario?,
No nos perdamos de la experiencia de los años, oh señora mía.
No nos perdamos de la experiencia de los años mire que ya
Se nos fue la juventud.
Apoye su tristeza en mi alegría, oh señora mía.
Apoye su tristeza en mi alegría y en mis ganas de vivir.
Cédale a mis manos que la protejan.
Cédale a mi cuerpo que la arrulle en las noches frías.
Hágase usted deudora de mis besos, oh señora mía.
Hágase usted la única deudora de todos mis besos,
Esos besos míos rapiditos, esos interminables,
Esos besos míos apasionados, románticos, imaginativos,
Aquellos besos vergonzosos, delicados, prohibidos…
Descúbrase, oh señora mía.
Descúbrase adicta al sabor de mi piel,
Al olor de mi cuerpo, a mi manera de vivirla.
Fórjese en medio de mi pecho, oh señora mía.
Fórjese en mi pecho y apóyese en el latir agitado
De mi corazón.
Hábleme usted, oh señora mía.
Hábleme usted con esa vocecita suya.
Hable con esa vocecita y diga que me ama de una vez.
Diga que siempre me ha querido, oh señora mía.
Diga que siempre me ha querido así como yo a usted.
miércoles, 6 de enero de 2010
Granos de café
Puedo ver como chocan las gotas en mi ventana
Como una pequeña ventisca se cuela debajo de su marco
Y decide hacerme una tenue compañía.
A decir verdad parece que el día
Está peor que yo,
Me gustaría consolarlo, escucharlo
Decirle que calme, que la noche es la noche
Y por mucho que llore, solo se hace daño,
Oscurece la luz radiante que nos gusta a todos ver de él.
Afuera el día ¡grita!,
Y yo adentro a pesar de mis ganas de auxiliarlo
enciendo el equipo intentando
No escuchar su lamento,
Su desdicha, su pesar,
Y es que quien soy yo para aconsejarle
Quizás no quiera oírlo porque me basté con los míos,
Y no quiera contagiarme más.
Son apenas las 8 am,
Y parece que el día llevara décadas
Desconsolado, de la misma manera que yo.
Ahora me doy cuenta que no le quedan lagrimas
Y que su sufrir se invistió de furia
arrebatándome la luz, arrebatándome las ganas,
Logro llamar mi atención.
Salí fuera y mirándolo a los ojos
En la inmensidad misma de gris infinito
Le dije “Tú, aquel que de tanto perder sus lagrimas
Ha inundado mis cuartos interiores y llamado mi atención,
Entiende que no eres el único al que le pesa un corazón vacío,
Que no eres el único al que ha engañado la noche,
Y no será esta la única que te engañe,
Amigo mío ven entra a mi casa con tu maravillosa sonrisa
Del medio día, y ayúdame a contar los granitos de café
Que estoy pensando disfrutar una buena taza de él
En compañía tuya, para que te des cuenta que la amistad
Vale más que la desdicha, y el falso amor que uno cree sentir,
cuando sus cabellos aun son dóciles
Y sus huesos aun no alcanzan su máximo retoque.
Como una pequeña ventisca se cuela debajo de su marco
Y decide hacerme una tenue compañía.
A decir verdad parece que el día
Está peor que yo,
Me gustaría consolarlo, escucharlo
Decirle que calme, que la noche es la noche
Y por mucho que llore, solo se hace daño,
Oscurece la luz radiante que nos gusta a todos ver de él.
Afuera el día ¡grita!,
Y yo adentro a pesar de mis ganas de auxiliarlo
enciendo el equipo intentando
No escuchar su lamento,
Su desdicha, su pesar,
Y es que quien soy yo para aconsejarle
Quizás no quiera oírlo porque me basté con los míos,
Y no quiera contagiarme más.
Son apenas las 8 am,
Y parece que el día llevara décadas
Desconsolado, de la misma manera que yo.
Ahora me doy cuenta que no le quedan lagrimas
Y que su sufrir se invistió de furia
arrebatándome la luz, arrebatándome las ganas,
Logro llamar mi atención.
Salí fuera y mirándolo a los ojos
En la inmensidad misma de gris infinito
Le dije “Tú, aquel que de tanto perder sus lagrimas
Ha inundado mis cuartos interiores y llamado mi atención,
Entiende que no eres el único al que le pesa un corazón vacío,
Que no eres el único al que ha engañado la noche,
Y no será esta la única que te engañe,
Amigo mío ven entra a mi casa con tu maravillosa sonrisa
Del medio día, y ayúdame a contar los granitos de café
Que estoy pensando disfrutar una buena taza de él
En compañía tuya, para que te des cuenta que la amistad
Vale más que la desdicha, y el falso amor que uno cree sentir,
cuando sus cabellos aun son dóciles
Y sus huesos aun no alcanzan su máximo retoque.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
¿Cómo pude olvidar su nombre?

Realmente nunca supe cómo se llamaba
A pesar de que a menudo la saludaba.
Recuerdo su sonrisa,
Porque hay cosas que no se olvidan,
Más aun cuando te impactan y te toman por sorpresa.
No puedo negar que la quería,
Que disfrutaba de su ausente compañía.
Pero era sólo una amiga más
De las cuantas que se cruzan por nuestra vida.
Realmente nunca supe cómo se llamaba
Por eso me inquieta tanto saber de su partida,
Saber que se marcho fría y pálida un día,
Así como hoy,
con mi nombre en sus labios
Y mi imagen clara en sus pupilas.
Lamento mucho haberla olvidado,
Tendré que culpar a la naturaleza de ese infortunio
Gritar al destino el porqué no abrí los ojos a tiempo,
Sabiendo secretamente que sólo yo soy el culpable
De un triste destino.
Parece que fue ayer cuando a orillas del mar
Afinaba mis cuerdas bocales, con su inconfundible voz.
Creo que la bese, dulce y tiernamente,
Uno de esos besos en que uno aun no es experto
Y le tiemblan hasta los huesos.
Sé que éramos sólo amigos
Amigos de esos como hay pocos,
No entiendo el porqué de mi olvido.
Realmente no recuerdo como se llamaba
Y quizás por eso una lágrima cayó
Por mi barbilla al darme cuenta que partía,
Que me buscaba por última vez
Para decirme lo que yo nunca quise escuchar
De parte de esa propia humanidad que te habla
En las expresiones corporales del alma.
Me gustaría un poco más de tiempo,
Me hubiera gustado un poco más
de ese mezquino tiempo,
que en realidad siempre estuvo ahí
tanto para ella como para mí.
Realmente no recuerdo como se llamaba
Pero sé que murió con mi nombre en sus labios
Con mi imagen clara en sus pupilas,
Y también se que yo moriré con la incertidumbre
De nunca saber el nombre de quién
tanto estuve esperando conocer.
Cosa de orgullo ¿no?,
Para que volver a tras
A escarbar en el baúl del olvido
Aquellos nombres que en verdad
Nunca fueron requeridos más de lo necesario
Para vivir…
domingo, 1 de noviembre de 2009
Oda al pecar intencionado del alma humana
(Deseos Góticos)


He caído más bajo que nunca,
te he visto así,
provocadora en mi mente,
tentativa, insurrecta.
Completamente deseable,
envuelta en el sabor dulce
del pecado condenante.
La luz de la luna me ha descubierto
en medio del deliz indecoroso de mi cuerpo.
Pasión insasiable que enfrenta
mi piel y mi razón.
Qué remedio hay para el secar de unos labios
delirantes de la debilidad de tu cuello.
Quiero arrancarle la última gota a tu sangre,
y traerte a mi mundo,
permite que mis suaves dientes
penetren las paredes que unen
tu rostro y tu cuerpo.
No pongas resistencia a mi impulso impío.
Déjate llevar que estoy pensando
en brindarte el privilegio de la vida eterna.
No te cuestiones que hay más allá del cielo,
o si te espera algo bajo los pies.
Bañate de mi de punta a cabo
y disfruta de lo único que la vida puede otorgarte,
el placer de pecar...
Estoy seguro de que estas llena
de exquisitos gajos de uvas
rojas y amargamente dulces,
que se agitan en medio de una noche turbulenta,
y se estrellan en tu interior,
deseosos de este servidor;
Que observa cómo te revuelcas entre las sabanas
destrozadas, desgarradas por tus manos ávidas,
de mi fuerza y poder sobrenatural.
Descuida tus sentidos
que te enseñaré el arte de pecar.
Un solo grito y estaré a tu lado,
me tienes envenenado por dentro,
vacío de sentimientos,
con un corazón duro y sin remordimientos.
Llámame y llegaré con la sombra
que deja cada haz de luz
que se pierde entre los dos.
Llegado este punto puedo sentir
el regocijo repugnante de tu alma,
La ira que se disfraza en medio
de los alaridos con los que burlas a la luna,
que reververa en lo alto
de una noche calida e irrepetible.
Que solamente espera quedar olvidada
en la parte más fresca de la memoria.
El amanecer se acerca y
aun no logro disfrazar mis intenciones.
supongo que volverás a ser la misma.
En unas horas te pondrás
el papel de una humana normal.
agobiada por la poca libertad,
hundida en la hipocresía moral
y renegarás de mí.
Pero no podrás evitar que mi mirada
fría y penetrante, te aseche desde lejos
y te recuerde que fuiste mía.
intensional e irremediablemente mía.
En tus sueños...
y en los míos...
bajo la atenta mirada de la luna
en la parte más obscura
y secreta de la noche.
martes, 20 de octubre de 2009
Apaguen la luz...
Hoy tengo sueño, estoy cansado
Quiero ser niño en medio de mi cama
Y buscar el cariño y el calor en mi propia almohada
Sospechosa de engaño, y poca fidelidad.
"Apaguen la luz por favor que quiero dormir
Y no preocuparme por despertar."
Creo que veré el capítulo final de mí serie favorita
Comeré un postre de helado y galletas bien grande,
Aunque deje más de la mitad.
"Apaguen la luz no me gusta que me vean saborear."
Tengo tanto por hacer
escribiré un libro donde el protagonista
No tenga nombre, y su amada que en realidad
No lo conoce le pierda el rastro
Y no lo encuentre; De una manera algo confusa,
Que tenga algo de tragedia y comedia a la vez.
pero lo sufra tanto, Como si lo conociera una eternidad, y se lo topara
Junto al viento cada vez que se decide a mirar.
"Apaguen la luz que las letras aun están en mi mente
y mi pluma solo garabatea en la obscuridad."
Me dedicaré a recordar aquellos bellos momentos
Que me brindo la vida
Sin pedirlos ni anhelarlos,
Sin aviso ni elección,
Esos que se vienen a mi mente
Al momento de escuchar una canción.
"Apaguen la luz que no puedo oír
Como hablaban mis abuelos que ya no están."
Esta vez consolare al mar que llora solo
En los brazos de la tierra, su compañera
Su cómplice, la única que lo arrulla,
Y lo seduce por las noches dejándolo
Pasar aunque sea por unos minutos
Hacia su arenosa piel y su incomparable paz.
"Apaguen la luz, estoy tratando de distinguir
El manto blanco que deja el mar."
Se me acaba de derramar un café
Con 2 de azúcar y crema light.
"Apaguen la luz, no me gusta ver mis errores"
Conformaré un par de fonemas
Que sean difíciles de interpretar
Que no digan nada, diciéndolo todo
Que me permitan disfrazar mis sentimientos
En una noche como está,
En la que es mejor otorgarle
El raciocinio a las horas
Y no a la mente.
"Apaguen la luz que no me deja pronunciar
( sám yah on Saritnem, sedadrev, elpmis se adiv al)"
Te diré que lo que busco lo he encontrado
Pero no creo que lo tenga
Me falta un poco más de seguridad.
"Apaguen la luz que me da vergüenza."
Estoy seguro de que tengo ganas de vivir
A pesar de los problemas y dificultades que tengo
Aun tengo mucho por demostrarme
A mi mismo y al resto de la humanidad.
Quiero ser niño en medio de mi cama
Y buscar el cariño y el calor en mi propia almohada
Sospechosa de engaño, y poca fidelidad.
"Apaguen la luz por favor que quiero dormir
Y no preocuparme por despertar."
Creo que veré el capítulo final de mí serie favorita
Comeré un postre de helado y galletas bien grande,
Aunque deje más de la mitad.
"Apaguen la luz no me gusta que me vean saborear."
Tengo tanto por hacer
escribiré un libro donde el protagonista
No tenga nombre, y su amada que en realidad
No lo conoce le pierda el rastro
Y no lo encuentre; De una manera algo confusa,
Que tenga algo de tragedia y comedia a la vez.
pero lo sufra tanto, Como si lo conociera una eternidad, y se lo topara
Junto al viento cada vez que se decide a mirar.
"Apaguen la luz que las letras aun están en mi mente
y mi pluma solo garabatea en la obscuridad."
Me dedicaré a recordar aquellos bellos momentos
Que me brindo la vida
Sin pedirlos ni anhelarlos,
Sin aviso ni elección,
Esos que se vienen a mi mente
Al momento de escuchar una canción.
"Apaguen la luz que no puedo oír
Como hablaban mis abuelos que ya no están."
Esta vez consolare al mar que llora solo
En los brazos de la tierra, su compañera
Su cómplice, la única que lo arrulla,
Y lo seduce por las noches dejándolo
Pasar aunque sea por unos minutos
Hacia su arenosa piel y su incomparable paz.
"Apaguen la luz, estoy tratando de distinguir
El manto blanco que deja el mar."
Se me acaba de derramar un café
Con 2 de azúcar y crema light.
"Apaguen la luz, no me gusta ver mis errores"
Conformaré un par de fonemas
Que sean difíciles de interpretar
Que no digan nada, diciéndolo todo
Que me permitan disfrazar mis sentimientos
En una noche como está,
En la que es mejor otorgarle
El raciocinio a las horas
Y no a la mente.
"Apaguen la luz que no me deja pronunciar
( sám yah on Saritnem, sedadrev, elpmis se adiv al)"
Te diré que lo que busco lo he encontrado
Pero no creo que lo tenga
Me falta un poco más de seguridad.
"Apaguen la luz que me da vergüenza."
Estoy seguro de que tengo ganas de vivir
A pesar de los problemas y dificultades que tengo
Aun tengo mucho por demostrarme
A mi mismo y al resto de la humanidad.
"Apaguen la luz que tengo que reponer energías."
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