miércoles, 6 de enero de 2010

Granos de café

Puedo ver como chocan las gotas en mi ventana
Como una pequeña ventisca se cuela debajo de su marco
Y decide hacerme una tenue compañía.

A decir verdad parece que el día
Está peor que yo,
Me gustaría consolarlo, escucharlo
Decirle que calme, que la noche es la noche
Y por mucho que llore, solo se hace daño,
Oscurece la luz radiante que nos gusta a todos ver de él.

Afuera el día ¡grita!,
Y yo adentro a pesar de mis ganas de auxiliarlo
enciendo el equipo intentando
No escuchar su lamento,
Su desdicha, su pesar,
Y es que quien soy yo para aconsejarle
Quizás no quiera oírlo porque me basté con los míos,
Y no quiera contagiarme más.

Son apenas las 8 am,
Y parece que el día llevara décadas
Desconsolado, de la misma manera que yo.
Ahora me doy cuenta que no le quedan lagrimas
Y que su sufrir se invistió de furia
arrebatándome la luz, arrebatándome las ganas,
Logro llamar mi atención.

Salí fuera y mirándolo a los ojos
En la inmensidad misma de gris infinito
Le dije “Tú, aquel que de tanto perder sus lagrimas
Ha inundado mis cuartos interiores y llamado mi atención,
Entiende que no eres el único al que le pesa un corazón vacío,
Que no eres el único al que ha engañado la noche,
Y no será esta la única que te engañe,
Amigo mío ven entra a mi casa con tu maravillosa sonrisa
Del medio día, y ayúdame a contar los granitos de café
Que estoy pensando disfrutar una buena taza de él
En compañía tuya, para que te des cuenta que la amistad
Vale más que la desdicha, y el falso amor que uno cree sentir,
cuando sus cabellos aun son dóciles
Y sus huesos aun no alcanzan su máximo retoque.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Cómo pude olvidar su nombre?


Realmente nunca supe cómo se llamaba
A pesar de que a menudo la saludaba.
Recuerdo su sonrisa,
Porque hay cosas que no se olvidan,
Más aun cuando te impactan y te toman por sorpresa.
No puedo negar que la quería,
Que disfrutaba de su ausente compañía.
Pero era sólo una amiga más
De las cuantas que se cruzan por nuestra vida.

Realmente nunca supe cómo se llamaba
Por eso me inquieta tanto saber de su partida,
Saber que se marcho fría y pálida un día,
Así como hoy,
con mi nombre en sus labios
Y mi imagen clara en sus pupilas.

Lamento mucho haberla olvidado,
Tendré que culpar a la naturaleza de ese infortunio
Gritar al destino el porqué no abrí los ojos a tiempo,
Sabiendo secretamente que sólo yo soy el culpable
De un triste destino.

Parece que fue ayer cuando a orillas del mar
Afinaba mis cuerdas bocales, con su inconfundible voz.
Creo que la bese, dulce y tiernamente,
Uno de esos besos en que uno aun no es experto
Y le tiemblan hasta los huesos.
Sé que éramos sólo amigos
Amigos de esos como hay pocos,
No entiendo el porqué de mi olvido.

Realmente no recuerdo como se llamaba
Y quizás por eso una lágrima cayó
Por mi barbilla al darme cuenta que partía,
Que me buscaba por última vez
Para decirme lo que yo nunca quise escuchar
De parte de esa propia humanidad que te habla
En las expresiones corporales del alma.

Me gustaría un poco más de tiempo,
Me hubiera gustado un poco más
de ese mezquino tiempo,
que en realidad siempre estuvo ahí
tanto para ella como para mí.

Realmente no recuerdo como se llamaba
Pero sé que murió con mi nombre en sus labios
Con mi imagen clara en sus pupilas,
Y también se que yo moriré con la incertidumbre
De nunca saber el nombre de quién
tanto estuve esperando conocer.

Cosa de orgullo ¿no?,
Para que volver a tras
A escarbar en el baúl del olvido
Aquellos nombres que en verdad
Nunca fueron requeridos más de lo necesario
Para vivir…

domingo, 1 de noviembre de 2009

Oda al pecar intencionado del alma humana

(Deseos Góticos)




He caído más bajo que nunca,
te he visto así,
provocadora en mi mente,
tentativa, insurrecta.
Completamente deseable,
envuelta en el sabor dulce
del pecado condenante.


La luz de la luna me ha descubierto
en medio del deliz indecoroso de mi cuerpo.
Pasión insasiable que enfrenta
mi piel y mi razón.
Qué remedio hay para el secar de unos labios
delirantes de la debilidad de tu cuello.


Quiero arrancarle la última gota a tu sangre,
y traerte a mi mundo,
permite que mis suaves dientes
penetren las paredes que unen
tu rostro y tu cuerpo.

No pongas resistencia a mi impulso impío.
Déjate llevar que estoy pensando
en brindarte el privilegio de la vida eterna.

No te cuestiones que hay más allá del cielo,
o si te espera algo bajo los pies.
Bañate de mi de punta a cabo
y disfruta de lo único que la vida puede otorgarte,
el placer de pecar...

Estoy seguro de que estas llena
de exquisitos gajos de uvas
rojas y amargamente dulces,
que se agitan en medio de una noche turbulenta,
y se estrellan en tu interior,
deseosos de este servidor;
Que observa cómo te revuelcas entre las sabanas
destrozadas, desgarradas por tus manos ávidas,
de mi fuerza y poder sobrenatural.

Descuida tus sentidos
que te enseñaré el arte de pecar.

Un solo grito y estaré a tu lado,
me tienes envenenado por dentro,
vacío de sentimientos,
con un corazón duro y sin remordimientos.
Llámame y llegaré con la sombra
que deja cada haz de luz
que se pierde entre los dos.

Llegado este punto puedo sentir
el regocijo repugnante de tu alma,
La ira que se disfraza en medio
de los alaridos con los que burlas a la luna,
que reververa en lo alto
de una noche calida e irrepetible.
Que solamente espera quedar olvidada
en la parte más fresca de la memoria.

El amanecer se acerca y
aun no logro disfrazar mis intenciones.
supongo que volverás a ser la misma.
En unas horas te pondrás
el papel de una humana normal.
agobiada por la poca libertad,
hundida en la hipocresía moral
y renegarás de mí.
Pero no podrás evitar que mi mirada
fría y penetrante, te aseche desde lejos
y te recuerde que fuiste mía.
intensional e irremediablemente mía.
En tus sueños...
y en los míos...
bajo la atenta mirada de la luna
en la parte más obscura
y secreta de la noche.













martes, 20 de octubre de 2009

Apaguen la luz...

Hoy tengo sueño, estoy cansado
Quiero ser niño en medio de mi cama
Y buscar el cariño y el calor en mi propia almohada
Sospechosa de engaño, y poca fidelidad.

"Apaguen la luz por favor que quiero dormir
Y no preocuparme por despertar."

Creo que veré el capítulo final de mí serie favorita
Comeré un postre de helado y galletas bien grande,
Aunque deje más de la mitad.

"Apaguen la luz no me gusta que me vean saborear."

Tengo tanto por hacer
escribiré un libro donde el protagonista
No tenga nombre, y su amada que en realidad
No lo conoce le pierda el rastro
Y no lo encuentre; De una manera algo confusa,
Que tenga algo de tragedia y comedia a la vez.
pero lo sufra tanto, Como si lo conociera una eternidad, y se lo topara
Junto al viento cada vez que se decide a mirar.

"Apaguen la luz que las letras aun están en mi mente
y mi pluma solo garabatea en la obscuridad."

Me dedicaré a recordar aquellos bellos momentos
Que me brindo la vida
Sin pedirlos ni anhelarlos,
Sin aviso ni elección,
Esos que se vienen a mi mente
Al momento de escuchar una canción.

"Apaguen la luz que no puedo oír
Como hablaban mis abuelos que ya no están."

Esta vez consolare al mar que llora solo
En los brazos de la tierra, su compañera
Su cómplice, la única que lo arrulla,
Y lo seduce por las noches dejándolo
Pasar aunque sea por unos minutos
Hacia su arenosa piel y su incomparable paz.

"Apaguen la luz, estoy tratando de distinguir
El manto blanco que deja el mar."

Se me acaba de derramar un café
Con 2 de azúcar y crema light.

"Apaguen la luz, no me gusta ver mis errores"

Conformaré un par de fonemas
Que sean difíciles de interpretar
Que no digan nada, diciéndolo todo
Que me permitan disfrazar mis sentimientos
En una noche como está,
En la que es mejor otorgarle
El raciocinio a las horas
Y no a la mente.

"Apaguen la luz que no me deja pronunciar
( sám yah on Saritnem, sedadrev, elpmis se adiv al)"

Te diré que lo que busco lo he encontrado
Pero no creo que lo tenga
Me falta un poco más de seguridad.

"Apaguen la luz que me da vergüenza."

Estoy seguro de que tengo ganas de vivir
A pesar de los problemas y dificultades que tengo
Aun tengo mucho por demostrarme
A mi mismo y al resto de la humanidad.

"Apaguen la luz que tengo que reponer energías."

domingo, 18 de octubre de 2009

Deseo

Sé que a veces al despertar,
antes de despegar tu cuerpo de
aquellas blancas sabanas.
Piensas en mí,
así como yo te pienso,
y ruegas por enredar tu pelo
entre mis manos
y sentir mi respiración,
serena, y completamente tuya.

Sé que a veces al despertar,
justito después de perder la magia
del sueño, y abrir tus ojitos negros.
Te gustaría sentirme a tu lado
y viajar por mi cuerpo,
y arrullarme completamente
y quedarte allí,
como un grabado en medio de mi piel,
cincelada a mi pecho,
como una huella que me deja la noche
filigrana e imborrable.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Si te olvidas de mí

Si te olvidas de mí.
Pues no seré menos
y mi alma dejará de saber de tí,

Si te olvidas de mí.
Caerá tu nombre por mis labios
un último instante antes de volverte inerte.

Presiento que en ese mismo instante
En el que te olvides de mí;
Tus pensamientos llegarán a mi corazón
y éste sentirá el dolor de un nuevo comenzar.

Si te olvidas de mí,
Claro está que no me busques.
Mejor aún, no me sientas, no me pienses.
Recuerda, ya te olvidaste de mí.
Y el tiempo perdona con el pasar de la vida
Pero junto con él mi memoria se expande,
y prescinde de ciertos recuerdos que son innecesarios,
Parte de un gran olvido forzado
Dolorido, trágicamente aceptado
por un espíritu vengativo, emponzoñado
en algo ya ido, que se ha esfumado.

Si te olvidas de mí.
Seré feliz,
Tendré una vida,
y un cuerpo saludablemente
varonil para compartir.
Tu no tendrás eso,
Porque recién cuando comiences a percibirlo,
tus ojos me dibujarán en cada mirar,
tus labios me sentirán en tu besar, y
tu piel se llenara de anocheceres de desvelo.
No creas insensatos mis dichos,
Porque al amor verdadero es uno, y el tuyo,
Ese sólo lo sentí yo por tí;
En cambio yo no lo recibí de parte tuya,
por lo tanto lo hallaré,
pero tu estas condenada
a un largo invierno.
Lo siento amada mía,
Es el precio de olvidarte de mí.

Si te olvidas de mí.
Comienza mi vida,
Así que por favor hazlo,
y déjame vivir.
Porque si no lo haces,
inevitablemente siempre estaré para ti.
Como un esclavo del rocío,
Como un pasajero más del mini bus,
Como un loco más, qué sólo ve en blanco y negro.
Así me tendrás tan cerca como la tierra tiene al sol,
Lo suficientemente cerca para absorber su calor,
Pero lo necesariamente lejos para matarlo de amor.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Acorralado sin tí

Convaleciente de exquisitos males
me despido de ti mujer.
Peregrinos en tierras lejanas
mis labios buscan consuelo.
Alocados y difusos mis pensamientos
te recuerdan en cada suspirar del día que vuela junto al tiempo.


Carente de ilusiones y motivos
Vivo mi vida.

Empapado en olvido
camino por la calles con tu mirada
en medio de la mía,
Hundido en los fantasmas de mi interior
pienso y no dimensiono un futuro.
Pero intento levantar.
Sentir el aire en mi rostro.

Empapados de dolor por ti
mis ojos se llenan poco a poco de amaneceres.
Mis cabellos se tiñen a lo lejos.
Como un extraño me he perdido
en medio de mi propia casa.
¿Y hay más?, no lo sé.
¿Me quedará el tiempo suficiente?
¿Seguirán mis labios embriagados de ti eternamente
Sin poder alejarse del sabor de tu piel?,
¿Seré realmente yo mismo capaz de olvidarte?
Hay cuestiones en la vida que sólo pasan
y no tienen respuesta.

Si tan solo pudiera llegar a ti,
verme impregnado del derecho a tenerte.
Si tan solo tu boca compartiera mi dolor
en este preciso instante,
Muchas cosas cambiarían.


Dormido en soledad me encuentro,
Encaprichado con aquel cabello
que cubre parte de tu mirar,
Cansado de tener tanta paciencia.
No quiero ya tantas demencias.
Sólo quiero escapar a un lugar
Tan lejano…
Tan distante que el color de tus ojos se pierda,
que el sonido de tu voz no me llegue,
no me toque, no me encienda.
sólo quiero cambiar de cuarto,
cambiar mi corazón,
ya no tengo fuerzas,
no quiero seguirte.
mi alma podrían optar por un destino sin ti.

Sé que estas libre de culpa y
que si mi alma llora.
Llora en las sombra a espaldas de tí.
A media luz, cobijada en la parte obscura de la luna.
¡Y que desagrado hay en ello! (grita mi alma).
Sin ti no vivo, sin ti tampoco muero.
Sin ti no escojo, no tengo sosiego.
A lo más escribo para dejar de pensar en tí.
Tu diriges mis motivos,
mis acciones, mis pensamientos.
Ya no queda nada
Sin palabras puedo profesar
Que si me faltas
Pocas opciones tengo de seguir.


Acorralado en medio de la nada.
Así me encuentras,
así me tomas,
así me dejas,
acorralado y perdido sin tí.